[Intro] Uno, dos, tres golpes contra el portal, la misma cerradura, distinto metal. Traigo media vida guardada en la mano, pero el hierro me dice que vuelvo temprano. [Chorus] La llave no entra, la casa no espera, mi nombre se oxida detrás de la acera. La llave no entra, cambiaron la entrada, mi infancia se alquila por cada jornada. Golpeo la puerta, responde la cuenta: la llave no entra, la llave no entra. [Verse 1] Llegué con la tarde pegada al abrigo, buscando en las piedras un gesto amigo. Donde estaba el timbre de Carmen y Andrés hay números blancos: primero, dos, tres. Ni voces, ni ollas, ni radio encendida, sólo ruedas pequeñas mordiendo la subida. [Pre-Chorus] Probé con cuidado, probé con dolor, giró mi muñeca, no giró el tambor. Arriba una cámara siguió mi insistencia, como si volver fuera una delincuencia. [Chorus] La llave no entra, la casa no espera, mi nombre se oxida detrás de la acera. La llave no entra, cambiaron la entrada, mi infancia se alquila por cada jornada. Golpeo la puerta, responde la cuenta: la llave no entra, la llave no entra. [Verse 2] En nuestro balcón ya no tiembla una sábana, hay una pegatina, un código y una cámara. El patio no huele a café ni a puchero, huele a desinfectante de cambio ligero. Pregunto por Luisa, por Sergio, por Juan, un huésped me mira y responde: “No están”. No sabe sus nombres, tampoco los míos, sólo dónde se dejan las llaves y los recibos. [Build-up] Guardé aquel pedazo de hierro en el pecho, no abre ya la puerta, pero prueba el derecho. Si cambian el código, si borran la huella, no cambia la calle que aprendí bajo ella. [Guitar Solo] [El picado flamenco repite el motivo de tres notas antes de que las guitarras graves lo abran en una frase descendente.] [Bridge] Ciudad, ¿quién te firma?, ¿quién vende tu piel? ¿Quién pone una cifra donde hubo un mantel? No soy visitante, ni cifra, ni oferta; aunque no me reconozcas, crecí tras tu puerta. [Final Chorus] La llave no entra, la casa no espera, pero llevo su polvo cosido a la acera. La llave no entra, cambiaron la entrada, no pueden comprar lo que guarda la fachada. Que escuche la cámara, que tiemble la cuenta: la llave no entra… y la rabia sí entra. [Outro] Tres golpes lentos contra el portal, tres notas secas sobre el metal. Guardo la llave, levanto la vista: la ciudad me niega, pero aún me registra.